Un fallecimiento es una noticia que nos entristece, nos enoja y en ocasiones es muy difícil de canalizar. Cuando alguien pierde un ser querido, las estrellas pueden convertirse en una manifestación, en un punto de encuentro entre la persona que se fue y quien lo extraña desde la tierra. Asimismo, otorgar a la estrella el nombre del fallecido es inmortalizar su espíritu.

Regalar una estrella a quien perdió un familiar

Las personas que acaban de perder un familiar o un gran amigo sienten que algo de sí mismos se ha roto. Que les falta una parte para estar completos y que tendrán esa falencia por siempre. Una estrella con el nombre de ese ser que se fue al cielo les brinda la esperanza de seguir en contacto. De que, más allá de la pérdida física, la unión sigue intacta.

Cada vez que lo extrañe, que tenga dudas, que se sienta solo puede mirar al firmamento y sabrá que está ahí. Esa estrella es el símbolo de que lo continúa acompañando y que será esa luz que lo ilumine en todo momento. Regalar una estrella es un antídoto contra la sensación de soledad y vacío que provoca la muerte.

El Bautismo Estelar y el fallecimiento

Tras un fallecimiento el primer deseo es mantener a ese ser presente en nuestras vidas. El bautismo estelar te brinda esa oportunidad de tenerlo allí todo el tiempo. Consiste en elegir una estrella y bautizarla con el nombre de esa persona que tanto quieres. Se trata de inmortalizar ese vínculo, ese amor y esa compañía.

Regalar una estrella a esa persona que hemos perdido es darle la bienvenida al cielo. Una excelente manera de rendir honores a su esencia y facilitar que su memoria esté presente. Todas las generaciones por venir sabrán, que es luz que brilla es un familiar que los ama y protege.

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