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Visita a la exposición “La aventura del espacio”

Esta tarde tuvimos ocasión de conocer en La capital de españa la exposición itinerante “La aventura del espacio”. Ubicada en el pabellón XII de la Casa de Campo esta exposición nos enseña piezas genuinas de los programas exclusivas de la NASA y nos deja realizar un viaje en el tiempo hacia la temporada de la carrera espacial, eso sí, previo pago de los 14€ que cuesta la entrada (11€ si tienes carnet de estudiante). ¿Vale la pena abonar tanto dinero? Bueno, es dependiente. Si lo comparas con lo que cuesta una entrada de cine para poder ver una megaproducción de Hollywood sin pies ni cabeza, no, no es costoso. No obstante, posiblemente por ese precio aguardes poder tocar piezas históricas  (no te van a dejar), capturar fotos con flash (no te van a dejar), o ver un pedazo de roca lunar (¡Como es viable llevar a cabo una exposición de estas peculiaridades y no enseñar una roca lunar!), conque es posible que esos 14€ te simulen bastante. Asimismo se echan en falta mucho más piezas del programa espacial ruso. Si estuviésemos comentando de un partido de futbol USA ganaría a URSS por goleada, imagino que las piezas rusas no tienen la posibilidad de estar en ningún museo por el hecho de que van a estar andando todavía en alguna parte…

Entrada a la exposición

Bien, con nuestras entradas en la mano nos adentramos en la exposición. En la recepción te dan unas audioguías con un menú sencillísimo de emplear. Empezamos con la primera salón, decoración minimalista y la narración de la audioguía nos van poniendo en escena. Un monitor con imágenes del programa espacial antecede a una pasarela que recrea la interfaz de lanzamiento de Cabo Cañaveral… bueno, la interfaz está realmente bien, muy sólida, los anclajes bien asegurados, el metal de calidad, pero no estaría de sobra haberse currado un poquito la ambientación con unos murales volviendo a crear los panoramas de Florida. Recuerdo que hace unos años estuve en la Localidad de las Artes y las Ciencias de Valencia y dentro había un “emulador” de la ISS y recreaban exactamente la misma pasarela con unos murales con imágenes de los pantanos de Florida que hay en las cercanías de Cabo Cañaveral. Por ahora la exposición comenzaba defraudando…

Retrato de Verne

Cruzamos la pasarela y aguardamos llegar a la recreación de un cohete ¡Pero no! De súbito cambio de adornado, reculamos al siglo XIX y estamos en una salón sacada de una novela de Julio Verne. Posters de conocidos escritores y artistas de la ciencia ficción, ideólogos de los futuristas viajes exclusivas adornan las paredes. Unos cuantos vídeos y poco mucho más… ¡Donde está mi cohete espacial! Acabo de atravesar una pasarela de Cabo Cañaveral… por el cariño de Dios… ¿Es que aquí se han repartido el trabajo jugando a los chinos? – Si Peter, tú te ocuparás de la decoración de la entrada, Mary, tú de la primera salón, Steve… tú no andas bastante borracho aún, no hagas nada.

Medidor Mach del X-1

Pero todo cambia en la salón siguiente. Podemos encontrar una decoración realmente bien estructurada, a un lado y con moqueta azul el software espacial americano, con fotografías de Chuck Yeager, el marcador Mach del Bell X-1, si, un pedazo de historia ahí, enfrente de nuestros ojos y poca gente repara en ello. Como afirmaría el viejo Chuck “la abuela podría estar allí, sentada en la hamaca apaciblemente tomándose un té”. Actualmente viajar a la agilidad del sonido semeja algo habitual pero por ese momento era “Unknown”, lo irreconocible y ciertos expusieron sus vidas por descubrirlo. Una ojeada por los orígenes de la NASA, la NACA, y la imagen de Kennedy encabezando el lado izquierdo de la salón. Justo enfrente, y sobre moqueta roja una fotografía de Nikita Kruschev, y en background el genio, Serguéi Koroliov. Si no la conocéis les sugiero la serie reportaje “La carrera espacial”. Coronando la salón, pendiendo del techo una reproducción del satélite Sputnik. Y en el fondo unas fotos de Alan Shepard y Yuri Gagarin. Lo siento yanquis, es verdad que ganasteis la carrera, pero la carrera la idearon los rusos.

Traje espacial

Esta primera salón sí que nos hizo zambullirnos en la “aventura del espacio” y la próxima tampoco nos defrauda. Aquí podemos encontrar genuinos trajes exclusivas de distintos programas exclusivas, comida de astronautas, y material genuino utilizado en el espacio. Asimismo podemos encontrar un rover lunar y su homólogo soviético , y en el final de la salón una reproducción del módulo lunar que nos hace evocar las imágenes de la Luna, y también imaginarnos a Armstrong y Collins a puntito de alunizar.

Módulo de Mando de misión Apollo

Proseguimos la visita y llegamos a la salón de “los vanguardistas”. Aquí nos charlan de Von Braun y Robert Goddard entre otros muchos pero lo que mucho más llama la atención de esta salón es la gran maqueta de un enorme cohete Saturno V. Hay piezas de motores genuinos, muestras de comburente sólido, motores de dirección, piezas de cohetes… una joya para los ojos. Y mucho más adelante entramos en la salón de “la innovación” donde podemos encontrar una cápsula del emprendimiento Mercury y un módulo de mando de un Saturno V. Asimismo podemos encontrar un módulo Agena y las piezas que los soviéticos mandaron a la NASA para crear un sistema de acoplamiento entre las naves americanas y soviéticas. Un espacio señalado ocupa asimismo una reproducción a escala de la proa de un transbordador espacial (tenemos la posibilidad de ver desde arriba la cabina del comandante y por otra parte el panel de control del Canadarm). Si a esta altura no andas alucinando es que no tienes ni la más mínima idea de la carrera espacial y deberías estar observando una tonta superproducción de Hollywood con tu bolsa de palomitas.

Reproducción a escala del transbordador

Antes de llegar a la última salón tenemos la posibilidad de sentarnos y relajarnos observando un reportaje del canal Narración acerca de las maravillas del Sistema Del sol. Muy práctico para reposar un rato las piernas y para aguardar a tu acompañante que fué al baño mucho más próximo. Pero no te relajes bastante pues ahora solo te queda una salón por ver, dedicada al telescopio espacial Hubble, la Estación Espacial En todo el mundo y ¡Una fantástica exposición fotográfica que no existe! Si alucinas en colores puedes ingresar en el fantástico emulador de fuerzas G que te va a hacer mudar de color y marearte lo bastante para cometer la soberana estupidez de adquirirte una reproducción de un traje espacial autografiado por un astronauta por el limitado precio de 1.500€ ¡Deme 2! No, seriamente, los costes de la tienda son para desplomarse de espaldas y si deseas llevarte un recuerdo por diez€ lograras llevarte un llavero o un parche de lona por 5€ pero escasas cosas mucho más son accesibles para un bolsillo sencillo.

Esto fué todo. Si vas a conocer la exposición te aconsejamos que lo hagas un domingo a la primera hora de la tarde, en el momento en que la multitud come, lograras gozar de toda la exposición para ti solo, sin gente que estropee las fotografías ni prisas ni empujones. Emplea las audioguías y tómatelo con tranquilidad, diviértete con la exposición y fíjate en el mucho más mínimo aspecto, las piezas mucho más pequeñas ocultan enormes historias. Si te haces lio con los números ten en cuenta que los números con un icono de auriculares encima señala el número de la audioguía y si ves un número sin icono vas a encontrar la información en los cuadros informativos. Los cuadros detallan la información en inglés y en castellano y son desesperadamente pausados… si deseas informarte de lo que es la parte número 7 y el panel está exponiendo la parte número 1 puedes irte al baño apaciblemente a leer el jornal, en el momento en que vuelvas con suerte va a estar por el 5. ¡Son rematadamente pausados! El plantel de la exposición es muy amable y atento, pregúntales si tienes inquietudes o no hallas una parte o un número ¡Has comprado 14€ a fin de que te atiendan!

ISS

Al fin y al cabo, una exposición bien interesante y aconsejable. Yo en lo personal he echado en falta mucho más piezas del programa espacial soviético. En resumen, deberemos aguardar unos cuantos siglos a fin de que esas piezas por el momento no estén en desempeño y tengamos la posibilidad verlas en un museo.

La Aventura del Espacio.

Pabellón XII de la Casa de Campo.